EL COVID, EL CONTAGIO AÉREO Y LA CALIDAD AMBIENTAL INTERIOR

En estos días inciertos nos bombardean miles de noticias que, aunque queramos mantenernos al margen, somos incapaces de permanecer impasibles ante ellas. Cada día obtenemos más y más información sobre el COVID-19 que a la misma vez nos generan más desconcierto y ansiedad.

Leemos gran cantidad de noticias donde nos indican que el virus puede sobrevivir durante un largo período de tiempo a temperatura ambiente, períodos que pueden llegar a ser hasta 28 días como ha llegado a confirmar algún estudio. Esto nos indica que en esta lucha contra el virus, no sólo debemos de aplicar las reglas de distanciamiento, mascarilla y lavado de manos, sino que la limpieza y desinfección también juegan un papel crucial. Es por ello, que es muy importante que existan definidos claros protocolos de Limpieza y Desinfección, así como que el personal que lo realiza deba estar debidamente formado y cualificado para ello, manejando estos procedimientos con soltura y destreza, ya que como bien sabemos la elección de un desinfectante y su concentración, así como su aplicación, son la base primordial para la efectividad de estas acciones.

Otro de los aspectos cruciales que han saltado a los medios en estos días es  que los científicos advierten de evidencias “abrumadoras” de contagio del coronavirus por el aire, además de informarnos que el riesgo de infección se multiplica por 20 en lugares cerrados mal ventilados. Esto viene a refrendar la importancia de algo que ya había adoptado un papel muy importante en los últimos tiempos como es la Calidad ambiental Interior.

Multitud de científicos advierten de que el riesgo de contagiarse de covid en interiores podría ser casi veinte veces mayor que en el exterior, las autoridades siguen reduciendo el aforo de locales cerrados y terrazas en la misma proporción, como si el peligro fuera el mismo, pero los científicos no opinan igual. Así podemos ilustrar la repercusión de una carta que acaba de publicar la revista Science, en la que un grupo de científicos y médicos explica la importancia de tomar medidas dirigidas a combatir los contagios por vía aérea. Es decir, la utilización de mascarillas y mejorar la ventilación para evitar que alguien respire y se infecte con las partículas contagiosas que se acumulan suspendidas cuando no corre el aire. Además, y casi al mismo tiempo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC) han actualizado sus directrices para reconocer, finalmente, el papel que desempeña el contagio aéreo.

Tenemos dilatada experiencia y conocimiento en temas similares y parecidos ya que hemos abordado en profundidad, situaciones parecidas en el control y la prevención de la Legionelosis, evitando la formación de aerosoles en este caso y su dispersión. Por tanto vemos que hay factores muy conocidos y desarrollados como la calidad ambiental interior, y concretamente la presencia de aerosoles en ese aire, que influyen de manera muy directa en la probabilidad de contagio.

La norma UNE 171330:2008 define como Calidad Ambiental en Interiores a:

Las condiciones ambientales de los espacios interiores, adecuadas al usuario y la actividad, definidas por los niveles de contaminación química, microbiológica y por los valores de los factores físicos.

La Calidad del Ambiente Interior juega un papel importante en ciertas afecciones que sufren los trabajadores de oficinas y similares, así como en el malestar o falta de confort que puedan experimentar. Ahora también incide no sólo en afecciones a trabajadores/estudiantes y similares, sino que aumenta la probabilidad de contagio de covid ya que está suficientemente demostrado el contagio aéreo.

Seguro que en estos días habéis podido incluso leer que ante estas evidencias sobre el aumento de la probabilidad de contagios en ambientes interiores relacionados directamente con la mala calidad del aire interior y su baja frecuencia de renovación, un experimento de un profesor de un instituto, que ha decidido echar mano de prácticas de laboratorio y medir el CO2 en el aire de su aula.

Las conclusiones a las que ha llegado han sido demoledoras:

“Ventilar, ventilar y ventilar, y cuando no sea posible, filtrar el aire con sistemas adecuados”

¿En qué se ha basado para la realización de estas afirmaciones tan tajantes? El profesor ha relacionado la cantidad de CO2 en el interior con los valores exteriores, verificando y comprobando los valores límites recomendados y correlacionando dichos valores con la renovación de aire. Esto le ha llevado a comprobar que en la mayoría de las aulas con las que se cuenta actualmente en el sistema educativo, se presentan déficits estructurales desde hace mucho tiempo antes de la irrupción del covid. De ahí que no se permite una correcta renovación de aire que disminuya los aerosoles sin la posibilidad de tener que ventilar, atreviéndose a dilapidar: «Quizá habrá que dar clase con abrigo para garantizar la ventilación».

Es por ello que desde estas líneas, queremos haceros reflexionar y relacionar conceptos tan ampliamente estudiados como la calidad ambiental interior, que vuelve a tomar de nuevo protagonismo pero desde otro inusitado prisma. Queremos destacar la importancia de una buena calidad ambiental interior, no sólo como una medida de Salud y de Bienestar, sino como una herramienta para la minimización de contagios. Debemos pensar que ahora con el cambio de tiempo, cambiamos de hábitos y pasamos menos tiempo en el exterior, aumentando el tiempo que pasamos en lugares cerrados, de ahí la importancia que toma el preservar una buena calidad de aire interior como fuente de salud.

 

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