CONOCER ES EL PRIMER PASO PARA CONSERVAR LA BIODIVERSIDAD: EJEMPLO DE RED NATURA 2000

El año 2022 ha celebrado el 30 aniversario de la Red Natura 2000. Esta red, que nació en el año 1992 con la aprobación de la Directiva Hábitats, se creó con la finalidad de proteger los hábitats y especies considerados de interés comunitario por parte de la Comisión Europea.

La Red Natura 2000 es el instrumento coordinado más importante que existe en el mundo para proteger la biodiversidad, ya que su objetivo es conseguir que los hábitats y las especies bajo su protección alcancen un estado de conservación favorable, lo que se traduce en que diferentes parámetros asociados a las especies y los hábitat (como el tamaño de las poblaciones, el área de distribución o la estructura y funciones), se encuentren en un estado óptimo. Para lograrlo, los técnicos que gestionan la Red deben identificar diferentes aspectos como las presiones y amenazas que afectan a los hábitats y a las especies, definir objetivos y establecer de medidas de conservación que permitan afrontar las presiones y amenazas.

Los 30 años de la Red Natura han permitido la aprobación de numerosos LIC/ZEC (Lugares de Interés Comunitario y Zonas Especiales de Conservación) y ZEPA (Zonas de Especial Protección para las Aves) en todo el territorio europeo y han puesto las bases para una gestión del territorio que sea capaz de garantizar la conservación de los hábitats y las especies.

Qué espacios forman la Red Natura 2000

Los Lugares de Interés Comunitario son el paso previo a la aprobación de un ZEC, existiendo un plazo máximo de 6 años para la aprobación de un plan de gestión que permita su conversión en ZEC. Cada uno de los LIC/ZEC que existen puede tener su origen por la presencia en el territorio de uno o varios tipos de hábitat de interés comunitario o especies de interés comunitario, listados en los anexos de la Directiva Hábitats. Por otro lado, las ZEPAS son una figura análoga, pero en este caso, se designan como tal cuando se ha constatado la presencia de una o varias especies de aves de interés comunitario, es decir, aquéllas que estén incluidas en el Anexo I de la Directiva Aves, o aquéllas que sean migratorias de presencia regular.

Tras la creación de la Red, los Estados miembros, en los primeros años, centraron sus esfuerzos en la identificación, propuesta y designación de los lugares. Con el paso de los años, la gestión de los lugares fue ocupando un papel mayor en el día a día de las autoridades con competencia en la materia. Sin embargo, todavía tienen que seguir identificando y proponiendo nuevos espacios en aquellos casos en los que, en sus territorios, cuenten con la presencia de hábitats y/o especies que, en el ámbito europeo y en la región biogeográfica oportuna, no están suficientemente representados. De hecho, la Estrategia sobre Biodiversidad para 2030 aprobada por la Unión Europea, ha fijado el objetivo de tener, en el año 2030, el 30% de la superficie terrestre y el 30% de los mares de la UE protegidos bajo el marco de la Red Natura 2000.

Por ello, los Estados miembros de la UE deberán proponer en los próximos años la designación de nuevos espacios para lograr el objetivo marcado, un esfuerzo que será aún mayor en el ámbito marino, que está mucho más lejos del objetivo del 30%.

El papel de los profesionales en la conservación de la biodiversidad

El trabajo que realizan multitud de técnicos del sector público y privado en la mayor red de espacios protegidos que existe, la Red Natura 2000, o, en el ámbito de la biodiversidad, la educación ambiental, la restauración ambiental o el turismo verde es y seguirá siendo una prioridad para nuestro país y para todos los Estados miembros de la UE. Sin embargo, trabajar en este ámbito requiere conocer muy bien los elementos que son el verdadero objeto de conservación de la Red, es decir, los elementos bióticos (especies vegetales y animales) y abióticos (elementos sin vida que se encuentran en los ecosistemas y que constituyen una parte importante de los hábitats). La identificación de los elementos bióticos y abióticos, el conocimiento de su funcionamiento, población o área de distribución es clave para poder determinar su estado de conservación y para proponer una gestión eficaz.

Un técnico o gestor de un espacio protegido como el de la Red Natura 2000 debe ser capaz de establecer objetivos y medidas que favorezcan la conservación de los espacios y de sus hábitats y especies haciendo frente a las presiones antrópicas (agricultura, ganadería, ocio, industria, infraestructuras, consumo de recursos, generación de energía, etc.) o de otra índole (fenómenos naturales, relaciones entre las especies, etc.) que puedan estar afectado a los hábitats y las especies.

Desde el punto de vista profesional, contribuir a la conservación de nuestras especies y hábitats requiere contar con un importante conocimiento del medio. Los profesionales que trabajan en ámbitos ligados a la conservación y a la biodiversidad como los técnicos y gestores de la Red Natura 2000, no podrían haber llevado a cabo su labor y conseguir resultados positivos en estos 30 años sin una adecuada formación y conocimiento previos.

Porque para conservar algo, primero tenemos que conocerlo muy bien.

La formación adecuada de los profesionales que trabajan en el ámbito de la biodiversidad es clave para puedan ser protagonistas en la conservación de los espacios y las especies.

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