algas fertilizante

ALGAS COMO FERTILIZANTES NATURALES

Actualmente existe una tendencia en toda Europa, y en la mayoría de países desarrollados de todo el mundo, a reducir el uso de productos químicos en las explotaciones agrícolas. Pero la demanda creciente de alimentos, fruto de un incremento poblacional incesante, hace que la industria de la alimentación no pueda reducir las tasas de producción y haya que buscar alternativas. Productos naturales que consigan estimular el crecimiento de las plantas de manera tan eficaz como venían haciendo los fertilizantes químicos tradicionales.

Hasta ahora, las opciones más evidentes eran el aprovechamiento del abono animal, compuesto por las deyecciones del ganado, o del abono vegetal, originado tras el proceso de compostaje. Pero los investigadores siguen estudiando nuevas fuentes de fertilizantes que puedan revolucionar el mundo de la agricultura ecológica.

Según los científicos la utilización de las algas es una de las opciones más viables a utilizar con estos fines. Por su alto poder fertilizante y, lo que es más interesante aún, la relativa facilidad con la que podemos obtenerlas.

Aplicación que ya era conocida en el S. XIX por muchos agricultores de pueblos costeros que solían esparcir sobre sus tierras las grandes cantidades de algas pardas que arrastraba la marea y que veían el efecto positivo que tenía en sus posteriores cultivos.

Un recurso fácil de obtener y muy abundante

Las algas son organismos fotosintetizadores, de organización sencilla, que viven en ambientes muy húmedos o directamente bajo el agua, dulce o salada. Existen más de 27.000 especies catalogadas y son tan abundantes que se estima que producen cerca del 50% del oxigeno procedente de la fotosíntesis.

La biomasa de las algas posee valiosos compuestos que se pueden transformar en biofertilizantes, bioestimulantes o biopesticidas. Diversos estudios científicos han demostrado los beneficios de aplicar extractos de algas en la producción vegetal. Mejoras como una mayor tasa de germinación, aumento del rendimiento y mayor resistencia.

La acción de las algas no sólo se centra en el aporte de nutrientes a las plantas cultivadas, sino que afecta muy positivamente a las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, aportando fibra, aminoácidos, vitaminas y un sinfín de hormonas vegetales. En definitiva, mejoran significativamente la calidad de los cultivos.

Algunas de las algas más interesantes para la agricultura

Ascophyllum nodosum: un alga parda macroscópica cuyo contenido en betaínas, manitol, polifenoles, laminarias y fucanos mejoran la resistencia a la salinidad y la sequía, ayudan a la defensa contra enfermedades bacterianas y fúngicas y estimulan el crecimiento vegetal.

Chlorella vulgaris: un alga verde microscópica que aporta grandes cantidades de nitrógeno, fósforo y carbono orgánico pudiéndose remediar la esterilidad del suelo con su aplicación. Su alta concentración de fitohormonas mejora la germinación de muchas especies vegetales.

Spiruilna platensis: un alga verde-azul microscópica que contiene el mayor contenido proteico de cualquier organismo de la naturaleza. Su alta concentración de aminoácidos, ácidos grasos, vitaminas y minerales, sumado al gran aporte de fitohormonas, oligoelementos, antioxidantes y polisacáridos hacen que, aún teniendo una concentración N-P-K menor a la de muchos fertilizantes químicos, estimule el crecimiento de las plantas de una manera más eficaz.

Las algas y el desarrollo sostenible

La necesidad de una agricultura más sostenible y el aumento del número de consumidores de productos orgánicos ha acelerado la búsqueda de alternativas a los fertilizantes químicos tradicionales y, sin duda, las algas suponen una gran apuesta en este sentido.

Por si fuera poco, las nuevas políticas de economía circular favorecen que las algas utilizadas como filtros naturales en la depuración de las aguas residuales puedan ser utilizadas a posteriori para enriquecer los nutrientes esenciales de los suelos. Ayudando a cerrar el ciclo de manera sostenible.

A medida que se vaya generalizando y extendiendo esta práctica irán disminuyendo los costos de producción y se convertirá en una herramienta eficaz, abundante y barata. Suponiendo una auténtica revolución para el sector agrícola.

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