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LAS RESISTENCIAS NO SOLO SE GENERAN FRENTE A LAS SUSTANCIAS ACTIVAS

Desde hace más de veinte años comenzaron a utilizarse los geles para el control de cucarachas modificando los hábitos de actuación de las empresas de control de plagas. Pasamos de las aplicaciones nocturnas que, en muchos casos, requerían un plazo de seguridad a la aplicación selectiva del gel con unos resultados excelentes en el control de la población de cucarachas. Se consigue un efecto primario matando aquellos individuos que consumen el cebo y un “efecto dominó” cuando los ejemplares intoxicados van a morir al refugio, donde las larvas jóvenes dependen en gran medida de dichos cadáveres y deposiciones como fuente de alimento. Se consigue así un efecto letal secundario.

Por tanto, para infestaciones de cucarachas localizadas en áreas definidas, el uso del gel supone una herramienta muy eficaz por su elevado rendimiento, la facilidad de uso y la forma de actuación no disruptiva, permitiendo que los individuos infectados vuelvan al refugio consiguiendo un efecto en cadena.

Nos vamos acostumbrando a que ninguna solución es perfecta ni eterna. Se está detectando, cada vez con más frecuencia, pérdida de eficacia de estos geles por la aparición de “resistencias” por parte de la cucaracha alemana especialmente.

Inicialmente se pensó en la generación de resistencias por parte de los individuos a las sustancias activas utilizadas en los geles. Pero pronto se descartó esta opción, ya que el problema se detectó en formulaciones que utilizaban distintas sustancias activas como fipronil, hidrametilnón o imidacloprid.

Varios estudios realizados en laboratorio con cepas de campo donde se evidenciaba esta bajada de rendimiento de los cebos destapó el origen del problema. La pérdida de eficacia de los geles no se debía a resistencias generadas frente a las sustancias activas insecticidas utilizadas sino a cambios de comportamiento de las cucarachas. Se detectó como, a algunas cucarachas alemanas, no les atraían algunos ingredientes alimenticios presentes en los geles, evitando su consumo.

Uno de los ingredientes ampliamente utilizados en estos geles es la glucosa. Se ha demostrado como algunas cucarachas no sólo “aprenden” a evitar este alimento, sino que en ocasiones este comportamiento de aversión a la glucosa se ha trasladado a la descendencia. En principio, podría pensarse que este comportamiento situaría en desventaja a estos individuos al privarles de una fuente de alimento con alto poder energético, sin embargo, esta aversión les protege indirectamente del insecticida que está asociado con la glucosa, por lo que esta técnica de control de la población pierde eficacia.

Como en la mayoría de los casos de resistencias adquiridas por los individuos sobre los que se pretende ejercer un control de la población, la solución suele estar en la rotación de productos. Tradicionalmente, esta rotación se ha focalizado sobre la sustancia activa del producto, sin considerar el resto de componentes presentes en la formulación.

Con este caso estamos obligados a considerar el producto como un conjunto, ya que hemos de hacer frente no sólo a las resistencias químicas sino a las resistencias desarrolladas por cambios de comportamientos adquiridos por los individuos. En las rotaciones de productos habrá que acostumbrarse a considerar no sólo la sustancia activa presente, también el resto de componentes para hacer frente a cualquier tipo de resistencia generada.