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CAMBIOS EN EL USO DE RODENTICIDAS

En los últimos dos años se han producido numerosos cambios en los formulados de los rodenticidas, en las prácticas de aplicación, en la capacitación de los usuarios, en la comercialización y en el control y gestión de estos, motivados por las novedades normativas que ha introducido la UE para este tipo de biocidas.

El Reglamento (UE) 2016/1179 de la Comisión clasificó a algunos de los rodenticidas anticoagulantes más comunes como tóxicos para la reproducción en concentración igual o superior a 0,003% o 30ppm. Estas sustancias activas son: brodifacoum, bromadiolona, clorofacinona, cumatetralilo, difenacum, difetialona, flocoumafen y warfarina.

Uno de los primeros cambios ha sido la introducción en el mercado de formulados con estos principios activos con concentraciones inferiores a 30ppm, lo cual lleva consigo una serie de consecuencias que dependen del tipo de principio activo. Para anticoagulantes de primera generación, puede suponer la falta de efectividad y para algunos de los de segunda generación, la necesidad de mayor tiempo de eliminación, ya que hace falta mayor cantidad de cebo ingerido. También se pueden agravar los procesos de resistencia derivados del uso de determinados rodenticidas a menor concentración.

La forma de aplicación también ha variado al ser obligatorias ciertas restricciones de uso como realizar un tratamiento máximo de 35 días, la prohibición del cebado permanente, lugares de uso permitido de este tipo de producto, limitación de cantidades de cebo a utilizar, información al público general, etc.

A su vez, la reclasificación de estos productos también ha introducido cambios para las empresas de control de plagas relacionadas con la capacitación de los aplicadores al necesitar el Nivel Especial de Muy Tóxicos y CMRs, ampliar en el ROESB la utilización de productos tóxicos para la reproducción, llevar el seguimiento de estos biocidas a través del LOMB y adaptar el almacén en el caso de superar las cantidades marcadas para este tipo de productos marcadas en el Reglamento APQ.

Por último, también cambia la gestión de los residuos derivados, tanto el cebo no consumido, su envase y portacebos usados, así como los roedores muertos a través de un gestor de residuos peligrosos autorizado.

Esta situación supone un reto para las empresas del control de plagas, pero quizá es conveniente verlo como una OPORTUNIDAD que conlleva una mayor capacitación de sus trabajadores, mayor profesionalización de las empresas, dar servicios de mayor calidad y más respetuosos con las personas y con el medio ambiente.